sábado, 20 de octubre de 2012

Pequeños cambios, grandes efectos


Como aficionada a la fotografía estoy acostumbrada a utilizar diferentes encuadres y ángulos cuando utilizo mi cámara fotográfica digital, fijándome siempre en que mis fotografías queden lo más estéticas posibles. Sin embargo, antes de trabajar este tema en clase, no me había dado cuenta de hasta qué punto el encuadre y ángulo que usemos en una fotografía puede servir para comunicar cosas tan diferentes a la persona observadora.

Los diferentes tipos de encuadres se utilizan para mostrar qué es aquello que queremos destacar en una fotografía y, por lo tanto,  determinará en que se fijará el observador. A continuación podemos observar dos fotografías del mismo tema: el Banco Español de Crédito de Madrid. En la primera de ellas (Imagen 1) se usó un encuadre gran plano general con el objetivo de que se pudiera observar donde está situado el edificio, en cambio, en la segunda (Imagen 2) vemos un plano entero del Banco y, por lo tanto, la atención se centra en las características de este edificio. 


Imagen 1

Imagen 2


 Por otro lado, el tipo de ángulo que utilicemos sirve para transmitir sensaciones y sentimientos al observador. Por ejemplo, en las fotografías que muestro a continuación se ha usado un primer plano de una persona, la única diferencia es el ángulo utilizado, que en el primer caso es en picado y en el segundo contrapicado.  Como podemos ver esta pequeña diferencia transforma por completo la fotografía, mientras que la primera (Imagen 3) transmite una sensación de vulnerabilidad y debilidad, la segunda (Imagen 4) transmite una sensación de grandeza de la persona.


Imagen 3
Imagen 4

Estos efectos no ocurren solamente cuando hacemos una fotografía, sino que los experimentamos cada día cuando miramos cualquier cosa. Tal como estamos trabajando en la asignatura Expresión Corporal, cuando vamos caminando solemos mirar los objetos y personas desde la misma perspectiva, aquella que nos permite mirar desde nuestra altura. Sin embargo si cambiamos nuestra perspectiva (nos agachamos, nos subimos encima de una mesa o simplemente nos colocamos en lugares donde no acostumbramos a hacerlo) tendremos sensaciones muy diferentes aunque miremos el mismo elemento.

Los niños experimentan más estas sensaciones de cambio de perspectiva porque siempre se están moviendo y cambiando el ángulo desde donde miran las cosas. El hecho de ser más bajitos que los adultos hace que los vean siempre desde un ángulo contrapicado, por ello es normal que sientan que son más grandes y poderosos que ellos. 

** Todas las fotografías han estado tomadas por mí. 

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