Actualmente la tecnología avanza
de una manera espectacular, sobre todo en el mundo digital: todavía no nos
hemos familiarizado con nuestra última adquisición cuando aparece otro
dispositivo con tecnología mucho más avanzada. Las nuevas tecnologías se
caracterizan por ser cada vez más interactivas, mientras que las antiguas eran
de uso individual, las nuevas permiten la comunicación e intercambio de
información. En nuestra sociedad, estas tecnologías están al alcance de todos,
por ello no nos debe extrañar que los niños, desde que nacen, sean grandes consumidores.
La cultura infantil ha cambiado
mucho en los últimos tiempos debido a los cambios políticos, económicos y sociales
que se han ido produciendo. No hace tantos años, los niños podían salir a jugar
a la calle con sus amigos sin la compañía de sus padres y no corrían ningún tipo de peligro, en
cambio, hoy en día pocos son los padres que se atreven a dejar salir de casa a
sus hijos sin vigilancia. Esto hace que hayan tenido que buscar alternativas de
ocio dentro del hogar y aquí es donde entran en juego las nuevas tecnologías, que permiten a los niños disfrutar de ratos de entretenimiento
sin salir de casa, como decía Buckingham en su libro, se usan las nuevas tecnologías
de manera compensatoria.
Personalmente, considero que es
positivo que los niños utilicen las nuevas tecnologías y les sirvan de juego en
su tiempo de ocio, pero creo que los adultos deberían limitar sus horas de uso para
evitar que los niños se encierren en sí mismos y puedan llegar a perder el
contacto con la realidad. Es muy importante mostrarles que la vida real está
ahí fuera y, por lo tanto, han de relacionarse y comunicarse con los otros en
persona.
Ante esta situación donde los
niños usan de manera diaria las nuevas tecnologías de la información y la comunicación
(TIC), los adultos pueden mostrar dos
posturas diferentes (Buckingham, 2008): considerar que los niños están en
riesgo o que están liberados y potenciados. Sinceramente pienso que esto dependerá
de cómo dejamos a los niños que utilicen estas tecnologías; no creo que sea
arriesgado que las usen, ni tampoco que por sí mismas consigan que los niños
sean más inteligentes y creativos.
Considero que las TIC ofrecen un amplio mundo de posibilidades a
los niños, porque les permite comunicarse con sus amigos, conocer gente nueva y
ser más independientes de los adultos, pero tiene que existir un control por
parte de los adultos para que no hagan un uso incorrecto y accedan a contenidos
no apropiados para sus edades. Lo ideal sería dejar que experimenten libremente con
ellas pero estando a su lado y acompañándolos en ese descubrimiento,
facilitándoles información sobre los riesgos de determinados usos como, por
ejemplo, dar los datos personales a un desconocido por internet.
El uso que los niños hacen de las
nuevas tecnologías en sus casas difiere
considerablemente del que hacen en la escuela: mientras que en casa las
utilizan con total libertad, casi siempre para jugar o buscar información sobre
aspectos que realmente les interesan, en la escuela está claramente delimitado
qué se puede usar y de qué manera, los programas y páginas webs a las que los
niños pueden acceder están previamente pensadas para evitar que los niños
accedan a contenidos inapropiados para su edad. Creo que la manera de la
escuela de enfocar el trabajo con las nuevas tecnologías no es el correcto
debido a que no permite a los alumnos ser competentes, es decir, poder aprender
a discriminar y seleccionar de toda la gran cantidad de información que reciben
la que les interesan y la que no.
Siempre había pensado que era
importante incluir las nuevas
tecnologías en las escuelas desde el primer ciclo de Educación Infantil
porque de esta manera se podría familiarizar a los niños con estos recursos tan
presentes en su vida. Sin embargo, antes de empezar a discutir en clase sobre
si en la escuela se usan las TIC como recurso o simplemente como tecnología
pensaba que el objetivo era claramente enseñar a manejar las tecnologías
(ordenadores, cámaras fotográficas, Internet…) a los más pequeños. No me había
parado a pensar que su uso puede ir mucho más allá y se pueden usar como
recursos para cambiar la manera de enseñar los contenidos a los alumnos y
trabajar todas las competencias.
Tras la reflexión sobre el
artículo ¿Competencia digital o manejo de
tecnologías? (Abelleria, A.), me he dado cuenta que no tiene ningún sentido
incluir las TIC en las aulas y seguir usando la misma metodología de siempre,
sino que lo que hay que hacer es utilizarlas para convertir los contenidos que
constan en el currículo en más atractivos y accesibles a los niños. En definitiva,
el objetivo de las TIC no tiene que ser aprender su uso en sí mismo, sino ser
competentes en su uso y aprender a través de ellas.
Buckingham, D. (2008) ¿Infancias digitales? Nuevos medios
y cultura infantil en Más allá de la tecnología.
Aprendizaje infantil en la era de la cultura digital. Buenos Aires: Manantial
Abelleira, A. (2011) ¿Competencia digital o manejo de tecnologías?
en Experiencias educativas en las aulas del siglo XXI. Innovación con TIC.
Madrid: Aries
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